viernes, 25 de mayo de 2018

Erotofobia (Sara Aroca) [25 de mayo - 20 de junio]









"Mi cuerpo es mío y mi sexualidad su baluarte." Esta premisa de Jesús Alarcón nos sirve para entender el mensaje de la exposición "Erotofobia" de Sara Alarcón (Murcia, 1994). Se trata de su primera exposición individual y lo hace en Léucade, galería que ha acogido en dos ocasiones obras de esta serie en exposiciones colectivas, la última de ellas fue en Prefacio, sirviendo también de preliminares para esta exposición. Consiste en una serie con un gran periodo de investigación y de preparación para crear esta crítica a la sociedad y a la educación impuesta. En muchas ocasiones, también por culpa de la religión, el papel del sexo se ha visto como algo negativo, sobre todo para las mujeres. Esto ha generado un miedo intrínseco en muchas personas. El tema del desnudo concretamente, es algo que sigue censurándose hoy en día en las redes sociales. ¿Por qué se puede enseñar un pecho masculino pero no uno femenino? Esa censura también existe con los niños, que no quieran que miren un cuerpo desnudo en una obra de arte pero que puedan ver la violencia extrema a la que están expuestos diariamente en los medios de comunicación. El problema reside en las personas que inculcan estos "valores".

Sara Aroca no alude a lo truculento del tema, aunque antes bien se centra en la creación, la recreación de la atmósfera, y en la diversidad de gentes anónimas participantes en la escena. Todo ello es posible por la buena calidad plástica con la que la artista ha sabido trasladar su mensaje. Está condicionada por su época y su tiempo. Su pintura debe ser un testimonio de toda esta situación. Existen fobias que por culpa del lugar en el que se ha nacido o la familia que te ha tocado tener, acaban interiorizadas en ti. Hay personas a las que les cuesta incluso dar un abrazo, precisamente por esta intimidad que se crea con el contacto físico. En lugar de avanzar retrocedemos. Ya desde la antigüedad el desnudo era algo totalmente natural con el que se convivía sin tapujos, pero conforme hemos ido avanzando en el tiempo, hemos "des-evolucionado" Hoy en día hay tendencias sexuales que siguen siendo un estigma para muchas personas, siendo incluso penadas con la cárcel o incluso la muerte en muchos países. La exposición Erotofobia, con la palabra fobia tachada, es una declaración de intenciones, la artista quiere hacer desaparecer esa fobia y que se pueda ver el desnudo y el sexo –uno de los principales temas en el Arte y en la vida- como lo que es: algo totalmente natural. Ya decía Nietzsche en "Así habló Zaratrusta" que "El cuerpo es una gran razón, una enorme multiplicidad de sentido propio", dejemos que sean las obras de Sara Aroca las que hablen por sí mismas.

Sofía Martínez Hernández
Crítica de Arte.

lunes, 30 de abril de 2018

Cinco años sin Raúl Romero Altares (30/04/1955 - 30/04/2013)

Cinco años sin Raúl Romero. Esto no es una crítica de arte sobre un artista. Simplemente quiero contaros cómo Raúl Romero llegó a mi vida contada de la forma más natural posible, como si se la contara a un/a amigo/a. Sin ninguna pretensión, sólo con la intención de que podáis conocer el por qué de Raúl Romero en Galería Léucade. Con una única foto doble acompañando el texto: a la izquierda, Raúl Romero junto a su gata. A la derecha, yo en la casa de Raúl Romero junto a su gata.



Todo comenzó en Art Madrid en febrero del 2017. Estando allí pasaron por mi stand y me hablaron de un artista llamado Raúl Romero que ya había fallecido. Sus herederos tenían unas 1500 obras suyas. Hacía poco que habían creado una web para dar a conocer su trabajo. No supe muchos más datos de este artista ni vi su obra, y a pesar de conocer a muchísimos artistas que vinieron a hablar conmigo al stand, no se me olvidó ese nombre. La semana siguiente, ya de vuelta en Murcia, me puse a investigar sobre él. Esa noche no dormí. La pasé mirando sus obras hasta que se hizo de día literalmente, y eso que no están publicadas ni una décima parte de las imágenes. Empecé a hablarle a mis amigos y artistas sobre él, que lo buscaran y lo vieran, porque no podía explicárselo. Pensé que ojalá pudiera exponerle, pensaba escribirle a la persona responsable de todo su legado, pero me parecía hasta un atrevimiento enorme, un artista que debería estar en un museo. Y entonces recibí un mensaje de la gestora del proyecto Raúl Romero Arte. Me preguntaba si me gustaría exponer la obra de Raúl Romero en mi galería. Se me adelantó y no podía creérmelo. Quedamos en abril en Madrid y fuimos a Peguerinos (Ávila) para ver el que fue el estudio de Raúl, donde se encuentran sus obras. Fue un día que no voy a olvidar nunca. Allí, sin saberlo todavía, comenzó mi Síndrome de Sthendal. En una buhardilla en un pequeño pueblo de Ávila pensé que estaba en el mejor museo en el que jamás había estado. Comencé a analizar las obras y se sorprendieron con mis análisis, de cómo era capaz de ver todo aquello sin haberlo conocido. Las obras hablaban por sí solas, no era necesario saber nada más. Incluso supe que era admirador de Kafka como yo sin que nadie me lo dijera. Evidentemente, en cada artista su obra va unida a su vida y su vida a su obra. Me encontraba en la buhardilla, el lugar de su casa donde tenía su estudio, la misma casa en la que se quitó la vida, quizá intentando liberar al pájaro azul de su cabeza como contaba Rubén Darío en su relato. A Raúl Romero lo definen como pintor hermético. Siempre estaba en ese estudio, y allí tenía el honor de encontrarme yo, en esa buhardilla donde pasó tanto tiempo de su vida, encerrado en sí mismo. Miré por una de las ventanas de la buhardilla y sólo podía pensar que por allí miraba él, que estaba viendo lo mismo que él veía, y una emoción me invadió… Ver su obra me había dejado trastocada, no era necesario saber nada de su vida para que su obra por sí sola lo consiguiera, pero algo tan simple como el gesto de mirar por la ventana, fue el punto de inflexión para ser consciente del lugar en el que me encontraba. Vi muchas obras, ninguna me dejó indiferente. Estaba allí con un artista al que le comisariaba una exposición en Madrid esa misma noche, y llegamos tarde a su propia exposición porque quedamos atrapados allí entre tanta genialidad. Desde ese día, no he dejado de pensar en la obra de Raúl Romero ni un solo día.

Desde entonces se fue preparando la exposición en Murcia. Vino la responsable de su obra y aquí le propuse la idea de crear una Sala Permanente Raúl Romero en una de las salas de Galería Léucade para que así la gente pudiera ver cada mes una nueva exposición suya. Le gustó tanto la idea que el proyecto se está llevando a cabo durante un año entero. La exposición antológica, en la sala principal de Galería Léucade, se inauguró el 2 de junio. Fue exageradamente emocionante. Recuerdo el día anterior, el día del montaje, escuchando Supertramp, ya que a Raúl Romero le gustaban mucho. La inauguración fue muy emotiva para mí e hice algo que me sorprendió a mí misma: llorar en público. Se dice en psicología que "es habitual experimentar ciertas sensaciones cuando tenemos delante un estímulo que las motiva. Sin embargo, existen personas con una gran sensibilidad a estos estímulos, y reaccionan de manera excepcional ante las emociones que despierta una obra de arte. En estos casos extremos, se suele hablar de "Síndrome de Stendhal". Yo lo experimenté con las obras de Raúl Romero, y la noche de la inauguración lloré (literalmente) delante de todas las personas que asistieron al evento. Al acabar le dije a una artista: "qué vergüenza haber llorado delante de todos", y me contestó: "¿qué galerista hace esto? ¿quién se emociona así con las obras de sus artistas?" Más tarde recibí un whatsapp de otro artista que estuvo en la inauguración diciéndome: "Ha sido bonito verte emocionarte durante tu intervención. Pienso que esa es la diferencia entre tú y el resto, o la gran mayoría, de galeristas". Y hace unos días supe que también impacté a otra artista que también estaba allí esa noche, porque hace poco me dijo: "Me ganaste cuando te vi llorar el día de la inauguración de Raúl Romero." Así que no pensaré "qué vergüenza haber llorado" y pensaré: "qué orgullosa de mostrar mi pasión tan enorme por el arte hasta el punto de llorar mientras hablo de la obra de un artista". 

A partir de aquella exposición, la primera exposición póstuma, he tenido la responsabilidad de mostrar la obra de Raúl Romero como él merecía, siendo el gran centro de atención, obras de Museo y que tengo el lujo de tener en Léucade. Todas las personas que han visto la obra de RR han quedado tan fascinadas, que muchas de ellas han rozado la obsesión. De hecho podría hacer un club de fans con muchas personas que vienen continuamente a Léucade sólo por ver su obra. No deja indiferente a nadie. No he conocido a ni una sola persona a la que la obra de Raúl no le inquiete por completo. En agosto, mis vacaciones las pasé en la que fue su casa, donde vivió sus últimos años, donde tenía su estudio y creó las obras que habéis ido viendo en la galería y donde puso fin a su vida. No exagero al decir que fueron las mejores vacaciones de mi vida. Fue una experiencia brutal. Recordad cuando habéis ido a la casa museo de un artista, que veis todas sus cosas y no se puede tocar nada. Pues imaginad poder dormir unos días en la casa de tu artista favorito, estar sentada en el que era su sillón preferido en su estudio, ver el gallinero que fabricó, comer en su jardín, leer sus cartas, tocar sus materiales de pintura, sus obras, sus fotos, ver en sus estanterías que tenía libros y CDs iguales que los míos, mirar por las ventanas por las que él miraba, que su perra y su gata (que no quieren estar en otro lugar que en el que era su sillón) quieran estar contigo y hasta se te duerman encima, conocer historias sobre él contadas por la que fue su mujer, notar su presencia... Fue inolvidable. Uno de los días nos acercamos a la ciudad de El Escorial, donde estuvo viviendo un tiempo, y hasta entré sin saberlo a una de las tiendas donde él compraba materiales. Había un puesto con libros y les estuve echando un vistazo, ya que nunca puedo contenerme. Vi un libro de poesías completas de Rimbaud que estuve a punto de comprar, pero finalmente no lo hice. Esa tarde, cuando regresé a su casa para seguir mirando todas las obras y seleccionándolas para las exposiciones que iba a ir teniendo en la sala permanente, encontré una obra en la que ponía "Homenaje a Rimbaud". Le conté a la que fue su mujer que qué casualidad, que había estado a punto de comprarme ese mismo día un libro suyo. Me dijo que él tenía uno, que si lo encontraba me lo regalaba. Lo buscó y me lo regaló diciéndome que además me iba a llevar un libro con su firma y su letra. Lo abrí y en la primera página tenía escrito su nombre y apellidos: Raúl Romero Altares, la fecha en la que se lo compró, y la ciudad en la que lo hizo: El Escorial. Me impactó mucho, me hizo pensar si se habría comprado ese libro en el mismo lugar donde yo había visto otro ejemplar esa misma mañana. Tengo ese libro en mi habitación y es maravilloso tener un libro suyo, con las esquinas dobladas en los poemas que él quiso destacar.

En febrero del 2018, justo un año después de haber conocido su obra, conseguí llevarlo al mismo lugar donde vinieron a mí para que viera su obra: Art Madrid. Él siempre quiso estar en las ferias de arte y estaba consiguiendo un sueño póstumo sólo un año después. Todas y cada una de las personas que lo vieron seguían sin tener palabras. Me decían comentarios del tipo que ningún artista era como él, que era el mejor artista de todas las ferias juntas, que hacía años que no veían obras de arte tan impresionantes. Y fue muy emocionante recibir la visita de sus compañeros de facultad, o de su sobrino. Sin embargo, nos hicieron quitar algunas de sus obras de la feria, qué difícil se lo han puesto siempre a RR… Pero hoy sólo quiero contar lo bueno, como que una chica fue expresamente hasta Madrid sólo para ver sus obras, y al verla emocionada viendo una a una las obras que había en carpetas, casi vuelvo a llorar de la emoción de que Raúl siga consiguiendo llegar a la gente de una manera tan bestial, o que un chico fue a la feria cada día para ver una y otra vez uno de sus autorretratos hasta que otro hombre lo compró y me dio pena por aquel chico, que tan enamorado estaba de esa obra. La obra de Raúl Romero sigue estando en Galería Léucade, y con motivo del aniversario de su muerte, no sólo ocupan sus obras su Sala Permanente, también la sala principal de la planta superior de Léucade. Además, en la exposición de la sala principal de la galería, pueden encontrarse aquellas carpetas repletas de obras que estuvieron en Art Madrid y algunos de sus escritos, porque podría escribir horas y horas sobre Raúl Romero, ya que no sólo es uno de mis artistas preferidos, también es uno de mis escritores favoritos.

La primera noche que pasé en su casa soñé con él. Me dictaba, junto a la cama, y yo anotaba en un papel lo que me iba diciendo. Ojalá lo recordara. Ojalá lo hubiera conocido... Llegué tarde. Hoy habríamos celebrado su cumpleaños, hoy habría cumplido 63 años. Qué sensación más rara echar de menos a alguien que no has conocido… 

Sé que acabarás teniendo tu propio museo, Raúl.


Sofía Martínez Hernández.
Fan absoluta de Raúl Romero.

viernes, 6 de abril de 2018

Armadura (Juan Belando) [06-04-18/25-04-18]



El próximo 6 de Abril a las 20:30 se inaugura "Armadura" en Galería Léucade, la primera exposición individual en galería del escultor Juan Belando. En palabras de Belando, se trata de "un pensamiento, un proyecto que con muchas ganas he podido materializar. "Armadura" es una alegoría sobre cómo somos realmente y cómo debemos mostrarnos según el canon establecido, donde he utilizado la figura del Cachalote como protagonista."

viernes, 9 de marzo de 2018

La calle será nuestra (Virtoc) [09-03-18/28-03-18]



“Creo en el arte como forma de reflexión y cuestionamiento ante la organización de la sociedad contemporánea; y creo en el arte como canal para generar nuevas vías de expresión y entendimiento.
El arte callejero representa la revolución y la libertad artística de nuestro tiempo, por eso pinto utilizando sus técnicas. Sprays, collages, pegatinas y plantillas son mis pinceles, el muro de cemento y la madera reciclada de palets son mis lienzos.
El resultado es la más pura esencia del arte urbano; una obra viva, transgresiva y vanguardista, estética y concepto expresándose al servicio del arte.”
Estas palabras son el credo de Virtoc. En su exposición individual “La calle será nuestra” simula fragmentos de muros, como si hubiera arrancado sus obras de las calles para traerlas hasta Léucade. En ellas encontramos diversos mensajes, todos ellos partiendo de un prisma revolucionario en el que a través de su faceta reivindicativa le da un valor extra a sus obras. Tras un proceso de investigación con diversos materiales, ha logrado esta fórmula a modo de trampantojo. Se dice que hay fragmentos del muro de Berlín por 40 países diferentes. ¿Conseguirán las obras de Virtoc traspasar tantas fronteras? Como decía Federico García Lorca: “Hay cosas encerradas dentro de los muros que, si salieran de pronto a la calle y gritaran, llenarían el mundo”.

Sofía Martínez Hernández.

viernes, 9 de febrero de 2018

El constante esfuerzo del alma (Exposición colectiva) [09-02-18/06-03-18]



El próximo viernes 9 de febrero a las 21:00 se inaugura la exposición "El constante esfuerzo del alma" compuesta por este grupo de grandes artistas: Felipe Alonso, Paco Cahadas, Luis J. Fernández, Luis Fracchia, Paco Lafarga, Martínez Cánovas, Jean Carlos Puerto, Raúl Romero y Miguel Scheroff. ¡Exposición indispensable! Se contará con la presencia de algunos de los artistas.

viernes, 12 de enero de 2018

El "cómo" por encima del "qué" (Carlos Muro) [12-01-18/07-02-18]



Este viernes 12 de enero a las 21:00 se inaugura la exposición individual del pintor toledano Carlos Muro.

"Pintar no es ningún acto de diversión, de muestra de alegría, PINTAR es algo mucho más profundo que cualquier expresión externa de estados del pintor. Los sentimientos, esos grandes olvidados por el arte actual, son los que mandan en una obra, lo profundo del alma del artista, siempre está presente en ella, sea figurativa o abstracta. Muchas veces leo y oigo sobre las delicias técnicas a la hora de juzgar una obra, bien por su perfección, bien por su insinuación, pero eso, buscado, jamás puede ser más importante que el sentimiento puesto. Por eso, al contemplar una obra, nunca se debe hacer desde los ojos, sino que son el corazón y la mente los que deben prepararse para juzgarla." Carlos Muro.

viernes, 15 de diciembre de 2017

Los límites de la imperfección (Pablo Moreno Giménez) [15-12-17/10-01-18]

Desafiando la percepción del espacio


A la obra de arte se le permite que siga su propia evolución, inconscientemente guiada por el artista. Esto es lo que ha ocurrido en el proceso creativo de Pablo Moreno Giménez. Desde que comenzó a preparar su primera exposición individual, ha realizado una ardua tarea de prueba y error hasta dar con su idea primigenia. A veces equivocarse es el camino adecuado. Pablo Moreno ha investigado diferentes técnicas, soportes, materiales y efectos incluso lumínicos para dar con el resultado que conforma la exposición "Los límites de la imperfección" expuesta en Galería Léucade del 15 de diciembre al 10 de enero. Este artista murciano lleva una corta pero intensa carrera artística. Su éxito ha estado asegurado en todas las colectivas en las que ha participado, y por fin ha llegado el momento de su primera exposición individual, abriendo con ésta una vía por la que camina muy firme, y utilizando unas técnicas tan novedosas que todavía no tienen ni nombre. Una suma de pintura e instalación casi escultórica en la que la obra adquiere un valor bidimensional donde además, en algunas de ellas, las obras están vivas, ya que los materiales utilizados están en continuo movimiento.

La psicóloga Ana Yáñez dice que "el perfeccionismo, el miedo al fracaso y la no aceptación de las pérdidas son aspectos que nos impiden una postura más flexible, relajada y realista de la existencia. El wabi-sabi nos reconcilia con la incertidumbre, el miedo, el paso del tiempo, el fracaso, o el hecho de que no siempre hay respuestas; pero que también se puede vivir entre todas estas cosas y llegar hasta a disfrutar de ellas". En las obras de Moreno Giménez vemos ese wabi-sabi, un término japonés que habla de la belleza de la imperfección. A través de historias mitológicas de varias culturas llevadas a la actualidad, nos habla del miedo, la envidia, el poder de superación, la muerte, el dolor.., refleja inquietudes que forman parte de nuestro día a día.

Cellini, Caravaggio, Rubens o Dalí son algunos de los artistas que han representado a Medusa a lo largo de la historia, pero es la primera vez que alguien la representa como lo ha hecho Moreno Giménez. Es muy difícil simbolizar un icono tan notorio sin que se parezca a ninguna representación anterior. Pero su Medusa es la más novedosa que hay hasta la fecha en la Historia del Arte. La instalación que la conforma rompe con las normas establecidas de la pintura. Pocas personas saben que en realidad Medusa personifica el poder y la sabiduría femenina. En esta exposición, incluso dioses masculinos como Seth u Horus han sido representados por una mujer, dándole un valor mayor a ésta, reivindicando así el poder de la mujer, a la que Pablo ha querido homenajear, considerándose un aliado feminista.

Toda su exposición es una simbiosis de estas dos polaridades interactivas. El gesto y el signo unidos por el mismo cordón umbilical de su pensamiento. El instinto y la inteligencia. La parte innovadora y el equilibrio de lo clásico. Lo visible y lo invisible como realidades de una única realidad. De frente al enigma ineluctable del universo, las interacciones de Pablo entre iconología figurativa e iconología abstracta, surgen como dos metáforas en movimiento, como dos símbolos en evolución. La magia del espacio dentro de aquella relación intangible que es el significante-significado. La libertad creativa de Pablo no se fija límites. Avanza. Los signos estallan y se ramifican en su búsqueda de un espacio dinámico. Para él, la imagen es precisamente esto: el espacio como protagonista de la imagen, como una especie de símbolo en devenir. Como un problema visual y plástico que debe ser continuado.

Pablo ha ido más allá de los conceptos tradicionales de la pintura. El espacio había sido, en efecto para él, una ecuación abierta fundada en el dinamismo y el devenir. Éstas eran algunas de sus premisas más significativas. Posee un sentido proyectado hacia el futuro del arte (valga la metáfora de la proyección tal y como lo hacen sus obras trasparentes en la pared gracias a la iluminación) considerando la influencia que ejerce la introducción de nuevos elementos sobre el arte.
Ha sabido darnos una lección de simplicidad y síntesis, y también, de un nuevo modo de dimensionar el espacio. Aspira llegar a otra dimensión en sus obras. No le basta con la bidimensionalidad, si miramos más allá, podremos ver ese tejido del espacio-tiempo…

Eso otorga a su obra un aire tradicional, aunque no lo sea ni por los procedimientos ni por sus repertorios formales. Tradicional no significa, en este caso, cosas del pasado, reiteración de soluciones conocidas, sino utilización de un lenguaje nuevo que hunde sus raíces en la tradición.

El arte asume toda innovación, por sorprendente que parezca, siempre que tal innovación garantice su necesidad. No se trata de alardear de revolucionario estético negando, por negar, las técnicas del pasado, sino de incorporarse a la corriente viva del arte de ayer y un poco de nuestro espíritu actual. Y para ello, lo de menos es la utilización de recursos tradicionales o novísimos. Lo demás, dar una imagen viva por medio de la expresión adecuada, necesaria, insustituible, como en el caso de Pablo Moreno Giménez, artista complejo que traduce su complejidad a un lenguaje de soberana sencillez aparente: actual, pero con toda la carga de una tradición rica; innovador, pero ocultador de sus innovaciones a fin de no quedarse en el mero hallazgo ingenioso.

Sofía Martínez Hernández
Crítica de Arte


Inauguración de Pablo Moreno Giménez en Galería Léucade